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Y Dios en la última playa - Cristóbal Zaragoza


Un joven que pertenece a un comando terrorista vasco se ve envuelto en una serie de circunstancias muy dramáticas que dan un giro inesperado a su vida, y la novela que protagoniza, sin dejar de ser en ningún momento un relato de acción trepidante y un espejo de nuestra historial actual, apunta hacia una reflexión que nos concierne a todos. Cristóbal Zaragoza ha ido a buscar el tema de su libro en uno de los aspectos más dolorosos de la España moderna, y ha transformado esta cuestión palpitante de la violencia y de la muerte que tiene en vilo al país entero en una extraordinaria novela que es mucho más que un reportaje o una crónica: una síntesis de conflictos que parecen irresolubles, presentada con una indiscutible maestría.

Con esta novela Cristóbal Zaragoza ganó el Premio Planeta 1981.

Icaria, Icaria - Xavier Benguerel


 Icaria, Icaria ..., Premio Planeta 1974, relata una de las aventuras más apasionantes que el hombre haya podido emprender para intentar el establecimiento de tan esperada Ciudad Modélica en una Nueva Jerusalén. Los aspectos históricos referidos a la personalidad de Étienne Cabet, fundador del comunismo icariano, y a la contribución catalana en la quimérica empresa que, en rigor, nace y agoniza meteóricamente en la selvática tierra de Tejas a mediados del siglo pasado, enlaza –en una fabulación contrapuntística– con el movimiento anarco-sindicalista que tan trágicamente se desarrolló en el ejercicio de gobierno civil de Barcelona a cargo del general Severiano Martínez Anido, así como con el fallido y célebre atentado del «túnel de Garraf» contra la familia real y el dictador Primo de Rivera.

Los protagonistas de Icaria, Icaria ..., proyectados sobre semejante fondo de realidades históricas, participan en esta obra no meramente en tanto que existencias autónomas, con sus ilusiones, esperanzas, íntimas y colectivas derrotas, sino, en una necesaria traslación en el tiempo y el espacio novelístico, en el desventurado viaje hacia el sueño de Icaria. Son, en su mayoría, personajes imaginarios, y aunque no tan utópicos como los discípulos de Étienne Cabet, tan profundamente convencidos como éstos del advenimiento del día en que el Hombre, cada hombre, olvidándose en cierta manera de su pasado, de su maltratada historia, inaugurará una nueva era que tal vez podría ser definitivamente llamada la de «la otra justicia».

Tres pisadas de hombre - Antonio Prieto


Tres pisadas de hombre, laureada novela, sorprenderá a los lectores por la concisión, la fuerza expresiva y la profundidad del estilo, por la intensidad y el relieve humano de los tipos y por el subyugante interés de una trama novelesca que la extraordinaria pericia del escritor dosifica a lo largo de la obra, espoleando incesantemente una curiosidad que no da tregua hasta la última página del libro.

Un contrabando de esmeraldas le sirve de motivo a Antonio Prieto para presentar a los tres personajes esenciales de su obra –Gad, Juan y Luigi– y para urdir su apasionante peripecia. En torno a estos tres hombres, de una verdad, de una humanidad, de una originalidad inusitada, Antonio Prieto desarrolla, en el ambiente alucinante de una ciudad sudamericana y de la selva amazónica, unas escenas de sobrecogedora fuerza dramática o de una enorme densidad poética.

Tres pisadas de hombre colocó a este gran novelista entre los principales cultivadores del género en España.

Una casa con goteras - Santiago Loren

Es Una casa con goteras una novela optimista. En una época en que las circunstancias de la vida casi inclinan al pesimismo, en unos tiempos en que lo que se ha dado a llamar tremendismo estraga las más puras aficiones estéticas, bienvenida sea una aportación que logre hacernos sonreír. La literatura recreativa debe ser sosiego para el espíritu, y en tal sentido puede considerarse esta novela un interesante hallazgo.

Sobre todo, la figura de Sebastián Viladegut, dinámica y honda bajo una apariencia frívola, resalta plenamente dotada de humanidad. Junto a la levedad de sus maneras, la nota sentimental matiza satisfactoriamente el tono de la narración.

Escrita con soltura, agudeza y agilidad, y dotada de léxico abundante y adecuado, seguramente Una casa con goteras merecerá del público, juez inapelable, la misma favorable acogida con que la distinguieron los que estimaron esta novela como merecedora del Premio Planeta 1953.



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